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Oleo sobre lienzo
Recuerdo mi primer caja de lápices. El placer de sacarles punta. El olor de la viruta de madera. Recuerdo que guardaba incluso las puntas de colores que se desprendían de aquellos lápices. Tenía una cajita de puntas y a veces incluso con ellas pintaba.
Era una caja metálica, tenía un caballo blanco de Terry en la tapa y el color del metal era de un plata viejo bien bruñido. Nunca vi algo igual.
Recuerdo la primera vez que tomé un pincel, tendría unos seis años y me temblaba...
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