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Para el colibrí, una flor es una fuente de vida.
Y para la flor, un colibrí es un mensajero del Amor.
Y para ambos, el colibrí y la flor
dar y recibir el placer es una necesidad
y un éxtasis, eso decía Gibrán Jalil de las abejas, pero yo creo que les pasa lo mismo a los colibries, eso es su felicidad, su éxtasis.